Ibuprofeno para Perros – Usos y Recomendaciones

El ibuprofeno es un analgésico, antiinflamatorio y antipirético que habitualmente se usa en pacientes humanos. En primera instancia no es recomendable su uso en perros, aunque algunos especialistas aprueban su uso en determinadas dosis y casos.

Este es un fármaco eficaz para aliviar el dolor de intensidad entre leve y moderada, disminuir la fiebre y reducir la inflamación. Entre los efectos secundarios tras la ingesta de este medicamento se encuentran: riesgo de provocar úlceras gástricas o agravar alguna ya existente, de lesionar el hígado o dañar los riñones.

Tales riesgos se incrementan en el caso de ser suministrado a animales sin supervisión médica adecuada.

Si bien es cierto que el ibuprofeno es usado con frecuencia para tratar la artritis y los dolores en músculos y huesos, es necesario recordar que la conformación biológica de las mascotas en general y de los perros en particular es distinta a los humanos.

Cuando el ibuprofeno es suministrado al perro, su permanencia en el sistema se prolonga por aproximadamente cinco horas, razón por la cual debe administrarse previa orientación del veterinario.

La automedicación conlleva los mismos peligros tanto en animales como en humanos. No está de más ser cauteloso en este asunto pues resulta sumamente tóxico para los perros cuando no se observan las indicaciones del especialista.

Solo es factible usarlo en perros ante la presencia de fiebre o inflamación, y siempre bajo la vigilancia de un veterinario.

Debe evitarse su utilización en animales con hipersensibilidad o alergia al fármaco, o alguno de sus componentes.

Se infiere que el animal está intoxicado si presenta uno o más de los siguientes síntomas: vómitos, falta de apetito, heces de color oscuro, dolor abdominal, deshidratación, debilidad o letargo.

De producirse sangrado a consecuencia de úlceras gastrointestinales, el perro puede sufrir de anemia.

Para combatir los efectos tóxicos causados por la ingesta de ibuprofeno, se debe recurrir al uso de carbón activado o la transfusión de sangre. También se recomienda practicar análisis de sangre antes y después de aplicar tratamiento contra la toxicidad, para descartar daños en hígado y riñones.

Es importante recordar que el metabolismo de los animales difiere del humano, y que el combinar medicamentos puede ser tan nocivo como letal para ellos. En tal sentido, consulte con el veterinario y hágale saber si su mascota está recibiendo tratamientos con otros medicamentos.

En conclusión, un perro puede tomar ibuprofeno, siempre y cuando se le suministre la cantidad ajustada, indicada por el veterinario, y bajo su supervisión.

Sin embargo, lo más recomendable es acudir por el consejo del experto, quien puede igualmente recomendar otras alternativas no tóxicas para los perros, en cantidades adecuadas.

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